Montalbán
Interior de la iglesia mudejar de Santiago el Mayor
Alcañiz
Casa Cosistorial renacentista
Valderrobres
Puente de piedra medieval y entrada a la ciudad por el Portal de San Roque
Castellote
Pitarque
Nacimiento del Río Pitarque
Cantavieja
Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora
Aguaviva
Puente de Cananillas
Grutas de Cristal de Molinos
Mirambel
Villa amurallada que conserva las puertas del recinto y mantiene el aire urbano que le dieron los templarios.
Mora de Rubielos
Rubielos de Mora
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Ruta de las Órdenes Militares

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3

etapas

332

kilómetros

8

localidades

Alfonso I el Batallador dejó en su testamento el reino a las órdenes militares del Temple, el Hospital y el Santo Sepulcro, que accederán a renunciar a dichas mandas testamentarias a cambio de importantes posesiones en el reino. El peligro que suponía la toma de Valencia por los fanáticos almohades llevó a Alfonso II a adoptar medidas de excepción. Además de fortificar la plaza fronteriza de Teruel, decidió recurrir a otras órdenes militares para proteger la frontera sur del reino. De la mano de Pedro II hacía su entrada la Orden de Santiago. Y con Jaime I, las diferentes órdenes militares siguieron recibiendo importantes donaciones por su participación directa en el proceso reconquistador del territorio valenciano y mallorquín.

Montalbán se sitúa a orillas del río Martín en la carretera que enlaza Alcañiz con Teruel. Se trata de una villa bien comunicada que aparece citada en el Cantar del Mío Cid y fue cabecera de la Encomienda de la Orden de Santiago en la Corona de Aragón.

En lo alto del monte donde se asienta la localidad, se levantó un amplio complejo formado por castillo y convento, que fue destruido durante la primera guerra carlista. Pero sí que ha llegado hasta nosotros la impresionante iglesia que se construyó en la ladera de dicho monte: el deslumbrante templo de Santiago. Es un precioso edificio de estilo gótico-mudéjar con aires de fortaleza y declarado Monumento Histórico. Construido en piedra sillar y ladrillo mudéjar, impresiona por sus grandes dimensiones.

Lo más destacable del exterior son los contrafuertes que se elevan sobre la techumbre de las capillas decorados con ladrillos y cerámica verde que reproducen cruces de la Orden de Santiago.

La localidad es uno de los municipios integrados en el Parque Cultural del Río Martín y un enclave privilegiado para la observación del cielo, contando con un Observatorio-Planetario Astronómico. 

La capital de la comarca del Bajo Aragón fue sede de la Orden de Calatrava en la Corona de Aragón. El castillo de los Calatravos es un magnífico conjunto arquitectónico, escultórico y pictórico medieval, hoy sede del Parador Nacional de Turismo. En él se puede visitar la capilla, el claustro y, sobre todo, la torre del homenaje, con las pinturas góticas del siglo XIV que narran, entre otros temas, hechos de la vida de Jaime I el Conquistador.

La imponente ex-colegiata de Santa María la Mayor es un edificio barroco que sustituye a uno anterior gótico (del que queda una torre) y que fue testigo en 1412 de la Concordia de Alcañiz, paso previo al famoso Compromiso de Caspe.

Aprovechando la estancia en Alcañiz, se pueden visitar los pasadizos subterráneos medievales a los que se accede desde la oficina de turismo y en los que se puede encontrar una bodega medieval y una nevera en la que se almacenaba el hielo hasta el siglo XVII. Imprescindible la visita de la plaza Mayor, donde se encuentran los dos monumentales edificios civiles más importantes: la lonja gótica del siglo XV y la Casa Consistorial renacentista.

Alcañiz forma parte de la ruta del Tambor y el Bombo de la Semana Santa en el Bajo Aragón, fiesta declarada de Interés Turístico Internacional.

En esta localidad, el circuito de Motorland Aragón alberga desde el año 2010, el Gran Premio de Aragón de Moto GP, además de otras importantes pruebas como World Series by Renault y FIM Superbike World Championship.

Aunque Valderrobres no formó parte de ninguna orden militar, fue donado al arzobispo de Zaragoza, junto con otros pueblos de la comarca del Matarraña, quien se convirtió en señor de estos territorios.

Valderrobres es impresionante desde el inicio. Al cruzar el magnífico puente de piedra medieval nos reciben las casas colgadas sobre el río Matarraña, y atravesando la muralla por el Portal de San Roque accedemos, sin duda, a uno de los pueblos más bonitos de Aragón. Declarado Conjunto Histórico e incluido en la lista de los pueblos más bonitos de España, sus calles medievales están llenas de hermosos rincones. En la plaza Mayor sobresale el ayuntamiento, magnífico ejemplo de palacio renacentista aragonés y varias mansiones. Y coronando todo el conjunto podemos admirar el monumental castillo de los arzobispos de Zaragoza conectado con la iglesia de Santa María la Mayor, uno de los máximos exponentes de la arquitectura gótica en Aragón. Todo un espectáculo y un viaje en el tiempo.

En lo alto de un estratégico escarpe rocoso desde el que se domina el núcleo urbano, se yerguen las majestuosas ruinas de un gran castillo cuyo origen se ha relacionado con la etapa islámica. Sus excelentes condiciones defensivas y de control visual del territorio circundante han dado lugar a que esta fortaleza haya sido objeto de disputa en todas las guerras que se han sucedido en el Maestrazgo a lo largo de su historia reciente.

En 1196 la fortaleza fue donada a la Orden del Temple bajo cuyo dominio se amplió y fortificó notablemente. En 1308 el castillo fue asediado y, tras once meses de asedio, los sitiados se rindieron y la enorme fortaleza pasó a manos de la Orden de San Juan que la gobernaría hasta finales del siglo XVIII. Buena parte de las estructuras conservadas datan de la época de los templarios quienes construyeron una sólida e inexpugnable fortificación siguiendo el modelo de los castillos levantados por las órdenes militares.

Otro edificio muy interesante es el Torreón Templario, pues mantiene muchos componentes arquitectónicos que caracterizan ambas funciones (apoyo a la defensa del castillo y más recientemente, cárcel). El edificio fue rehabilitado e inaugurado en el año 2007 y ahora alberga un Centro de Interpretación de la Orden del Temple que nos sumerge en el pasado histórico de la villa templaria de Castellote. En el Torreón encontraremos una musealización amena y ágil que nos ayudará a entender la importancia de la Orden del Temple y de su legado hasta nuestros días.

Aprovechando la estancia en esta localidad declarada Conjunto Histórico, son muy interesantes la iglesia parroquial de estilo gótico y la ermita del Llovedor por su espectacular emplazamiento. Otro de sus atractivos es el Bosque Pétreo, subsede de Dinópolis, donde descubriremos cómo fue la historia de los dinosaurios en la localidad.

Muy cerca de Castellote, en las cercanías de Molinos, merece la pena visitar el Monumento Natural de las Grutas de Cristal, una preciada joya que la naturaleza ha creado en el subsuelo.

A 12 km de Castellote, a las afueras de la localidad de Aguaviva, merece también la pena disfrutar de un entorno natural excepcional. Muy cerquita de la población, apenas cuatro kilómetros en dirección a Morella, encontraremos un lugar de esos que el viajero recordará siempre: el entorno del puente de Cananillas, construido en la Edad Media para poder atravesar el río Bergantes. En la actualidad, las piedras redondas erosionadas a través de los siglos y los pinares que las rodean, han conformado una de las más atractivas piscinas naturales de toda la provincia.

El Monumento Natural de los Órganos de Montoro constituye un impresionante espacio natural que se localiza en los términos municipales de Ejulve y Villarluengo. Los Órganos de Montoro constituyen una asombrosa estructura rocosa formada por una mole de gigantescas agujas calcáreas de más de doscientos metros de altura adosadas al monte. Reciben este nombre por su semejanza con los tubos de un órgano.

A unos 25 km. al sur de Ejulve, escondido en las montañas, se halla el pequeño pueblecito de Pitarque. Por aquí pasa el río del mismo nombre, un río vivo de aguas cristalinas que mana a borbotones de la misma roca a través de dos ‘ojos’ o surgencias kársticas dando lugar al denominado “Nacimiento del Río Pitarque”, protegido con la figura de Monumento Natural. En las calles de la población encontramos las primeras señales que indican el camino. Se trata de una senda bien señalizada que se recorre por el mismo sitio y que suma 10 km. entre ida y vuelta. A lo largo de su recorrido, el río ha ido labrando un cañón fluvial de grandes paredes verticales en el que se alternan profundas pozas de aguas transparentes y pequeños saltos de agua. Los farallones calcáreos, la fuerza del agua y la vegetación, componen un bello espectáculo lleno de fuerza y color, una senda de gran belleza por un entorno único que merece la pena contemplar en este hermoso rincón salvaje del Maestrazgo.

Cantavieja fue cabeza de una bailía o encomienda de la Orden de los Hospitalarios. La villa se alza sobre un espolón en un bello y abrupto paisaje de grandes barrancadas donde todavía se conserva parte de la fortaleza en la punta, a modo de proa de un barco.

Aunque de su recinto amurallado solo se mantienen varios torreones, el conjunto arquitectónico de la villa es impresionante. Cantavieja es Conjunto Histórico y también está incluida en la lista de los pueblos más bonitos de España.

Una buena parte de este hermoso conjunto se sitúa en torno a la porticada plaza Mayor, considerada una de las más bellas de Aragón. Esta se encuentra presidida por el ayuntamiento del siglo XVI, de influencias góticas. En su salón de actos la techumbre es un espléndido alfarje de madera. Al lado se encuentra la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, el templo de mayores dimensiones de la comarca. El conjunto de la plaza se completa con la Casa del Bayle y la Casa Zurita. En la parte alta del pueblo está la iglesia gótica de San Miguel, en cuyo interior se guarda el magnífico sepulcro gótico de Gonzalo de Funes.

La Iglesuela se sitúa al pie de un morrón y su entorno constituye uno de los mejores paisajes de “arquitectura en piedra seca de Aragón”. La población es uno de los puntos culminantes del “Camino del Cid”, y también Conjunto Histórico.  Entre sus muchos valores artísticos destaca por poseer un espléndido conjunto de arquitectura civil con excepcionales ejemplos desde la Edad Media hasta el siglo XVIII. El núcleo de población se consolida a partir de la concesión de la Carta Puebla (1242) con el asentamiento de los templarios.

En el siglo XIV se disuelve la Orden del Temple y La Iglesuela pasa a manos de la Orden de San Juan del Hospital, que fueron señores del territorio durante quinientos años. Es la época en la que como consecuencia de la guerra con Castilla se funda el Hospital para acoger enfermos, heridos y transeúntes. La Torre los Nublos, junto con el campanario de la iglesia, es la imagen más representativa de la población. La torre es lo único que queda del antiguo castillo fundado por los caballeros de la Orden del Temple o templarios y que probablemente se construyó en el siglo XIII.

La hermosa villa de Mirambel destaca por su emplazamiento excepcional. Es una villa amurallada que conserva las puertas del recinto y mantiene el aire urbano que le dieron los templarios. Estos se establecieron primero en un núcleo pequeño y fortificado en torno a su castillo que contenía sólo la fortaleza, el templo y algunas casas. En 1243 promulgaron una carta puebla para establecer cuarenta familias de pobladores.

Por su monumentalidad y perfecto estado de conservación, su casco urbano constituye uno de los ejemplos más destacados de arquitectura urbana medieval en España. Así lo atestigua el estar declarado Conjunto Histórico y estar también incluido en la lista de los pueblos más bonitos de España. También la villa fue condecorada con la medalla de oro Europa Nostra, el más prestigioso galardón mundial a proyectos destacados en la defensa del patrimonio cultural europeo.

El recinto amurallado contiene más de una treintena de edificios, espacios urbanos y elementos defensivos de gran interés patrimonial: imponentes portales de muralla defendidos por torreones, iglesias, el convento de las Agustinas, palacios rematados por grandiosos aleros de madera y excelentes rejerías, casas solariegas, calles bellamente pavimentadas con cantos rodados… Y una de sus mayores singularidades es el hecho de que toda la población se desarrolla intramuros, característica que aporta al conjunto un aspecto de pueblo anclado en el Medievo, prácticamente inalterado estéticamente desde entonces.

La villa de Mora de Rubielos, declarada Conjunto Histórico, se encuentra enclavada en la sierra de Gúdar, en la margen izquierda del río Mora. Llama la atención el impresionante volúmene de su castillo, la iglesia parroquial y las torres militares de la Magdalena. El castillo-palacio es una imponente construcción de la arquitectura cívico-militar del gótico mediterráneo y uno de los mejor conservados de Aragón. La iglesia parroquial, antigua colegiata de Santa María (siglo XIV), es una joya arquitectónica de estilo gótico situada justo debajo del castillo. En su interior destaca un coro de gran valor artístico con rejería del siglo XV.

Debido a su historia, Mora presenta un casco urbano único con barrios de claro trazado medieval que resulta muy atractivo, con calles largas y nobles caserones. Destacan edificios como el ayuntamiento, obra del siglo XVII de estilo herreriano. En la calle de las Parras se conservan las mejores muestras de casas monumentales.

Mora fue conquistada a los musulmanes por Alfonso II en 1171 y, tras pasar por varias manos, acabó en las de los Fernández de Heredia, familia que fue dueña de la localidad durante varias generaciones y que construyó aquí su magnífica fortaleza.

Desde Mora de Rubielos parten numerosos senderos para recorrer parte de la sierra de Gúdar y poder disfrutar del entorno.

Rubielos de Mora está situada en la sierra de Gúdar sobre una ondulada planicie a 929 m. de altitud. Además del espléndido conjunto arquitectónico, el término municipal destaca por su sorprendente variedad paisajística: gargantas en los ríos Mijares y Rubielos, altas parameras en las muelas, masías por toda la zona… Todo un conjunto de gran belleza. La villa fue conquistada a los musulmanes en 1203. Declarada Conjunto Histórico, la localidad está también incluida en la lista de los pueblos más bonitos de España.

En una visita más detenida no hay que perderse la ex-colegiata y su gran retablo gótico internacional del siglo XV. El edificio civil más monumental es su excepcional Casa Consistorial, una bella obra renacentista con una espléndida lonja. Callejeando por Rubielos descubrimos un sinfín de casas solariegas y pequeños palacios donde destaca el trabajo de la piedra y la forja. La villa alberga además dos conventos: el de los Carmelitas, con su impresionante claustro y, extramuros, el de las Madres Agustinas. Todo ello enmarcado en las murallas que protegían la villa y de las que todavía hoy podemos admirar dos hermosas torres puerta.

Mapa detallado de la ruta

Accede al mapa detallado con todos los detalles y localizaciones exactas de esta ruta.

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