Bailo
Monasterio de San Juan de la Peña
Jaca
Catedral
San Adrián de Sasabe
San Pedro de Siresa
Santa María de Iguácel
Huesca
Santa Iglesia Catedral de la Transfiguración del Señor​ de Huesca, ​también conocida como Catedral de Santa María de Huesca
Zaragoza y el palacio de la Aljafería
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Ruta del Santo Grial

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2

etapas

245

kilómetros

7

localidades

El Santo Grial está considerado como la copa que utilizó Jesucristo en la Última Cena y, según la tradición, estuvo custodiada en Aragón antes de llegar a la catedral de Valencia.
La tradición dice que fue san Lorenzo quien envió el cáliz de Roma a Huesca para salvarlo de las persecuciones que sufrían los cristianos. Estuvo un tiempo en San Pedro el Viejo en Huesca y diferentes versiones dicen que pasó por una cueva de Yebra de Basa y otros lugares antes de llegar al monasterio de San Juan de la Peña. En 1399 los monjes de San Juan de la Peña se lo entregaron al rey Martín I el Humano para su capilla del palacio de la Aljafería en Zaragoza. De allí viajaría a la capilla real de Barcelona y Alfonso el Magnánimo se lo llevó al palacio real de Valencia hasta que en 1437 fue entregado a la catedral de esa ciudad, ya que el rey lo había puesto como aval para un dinero que le prestaron los canónigos para la conquista de Nápoles y que no devolvió, y allí sigue desde entonces.

En esta ruta proponemos seguir el recorrido del Santo Grial por Aragón.

El Santo Cáliz permaneció en la sede real de Bailo, epicentro del incipiente reino de Aragón, entre la segunda mitad del siglo X y la primera del siglo XI, se cree que entre el año 950 y 1063.

En esta pintoresca localidad se realiza, en el mes de septiembre, la recreación histórica de la estancia del Grial mediante la escenificación de los actos principales que tuvieron lugar el día de la entrega del Santo Cáliz a las autoridades eclesiásticas de Bailo por el rey Sancho III el Mayor.

En la población, además de la iglesia que conserva una pila bautismal de estilo románico puro y un coqueto patio exterior, destacan la plaza y muchas de sus casas. El lugar pugna por los honores de hacer el mejor pan de la Jacetania.

Sus alrededores son ideales para el senderismo. Para los amantes de las aves, el término de Bailo goza de una gran riqueza ornitológica por la gran variedad de ecosistemas que lo rodean.

A pocos kilómetros de Jaca, escondido bajo una gigantesca mole rocosa, brilla con luz propia en la nómina de joyas medievales el Monasterio Viejo de San Juan de la Peña. Este es uno de esos lugares en los que se junta todo: un entorno natural maravilloso y un edificio espectacular con una carga simbólica enorme, pues sus muros fueron testigo de los orígenes del reino. Aquí descansan los primeros reyes de Aragón, muchos de sus familiares y los nobles de su corte. En este monasterio se dice que estuvo durante más de

tres siglos el Santo Grial. Visitar este espléndido lugar es viajar en el tiempo hasta la cuna del Aragón más legendario.

Jaca fue la primera capital del viejo reino de Aragón. Actualmente su ubicación y su importancia poblacional hacen de ella una ciudad turística de primer orden y un importante centro de servicios. 

Allí se construyó, a finales del siglo XI, una catedral magnífica que sigue siendo una de las grandes joyas del románico del Camino de Santiago y que está llena de esculturas que se cuentan entre lo mejor del románico europeo. En la llamada Lonja Chica existe un capitel que hace referencia a la entrega del Santo Grial por parte de san Lorenzo a unos discípulos para que lo pusieran a salvo.

Dentro de sus dependencias se puede visitar el excepcional museo Diocesano, lleno de sorpresas increíbles entre las que destaca, sobre todo, un fantástico conjunto de pinturas medievales (uno de los mejores del mundo en lo relativo a pintura medieval). Ver las pinturas de la iglesia parroquial de Navasa o entrar dentro de la reconstrucción de la iglesia de Bagüés, y sentirse rodeado por todas esas pinturas, es una experiencia absolutamente inigualable que nos permitirá imaginarnos cómo eran aquellas iglesias que ahora vemos con los muros desnudos.

La Ciudadela, una magnífica fortificación militar de planta pentagonal, es el edificio más emblemático de Jaca. La arteria principal de la ciudad es la calle Mayor, vía que reúne algunos de los principales edificios como la hermosa Casa Consistorial. En el resto de la calle se levantaron numerosas casas de la burguesía de comienzos del siglo XX. Otros edificios significativos como el monasterio de las Benedictinas, el Fuerte de Rapitán o la Torre del Reloj, dan muestra de la confluencia de estilos en la localidad. Pero Jaca es mucho más. Pasear por sus calles rebosantes de vida comercial, premiarse con la exquisita repostería jaquesa o degustar sus delicias gastronómicas en sus numerosos bares y restaurantes es una auténtica delicia.

Muy cerca de Borau está San Adrián de Sasabe, que fue uno de los monasterios más importantes de la Alta Edad Media. Fue fundado en la segunda década del siglo X y se utilizó como refugio por los obispos de Huesca al ser tomada la ciudad por los musulmanes en el año 719. Tuvo tal importancia que en el año 922 llegó a ser sede episcopal de Huesca. Actualmente sólo queda la preciosa iglesia románica como único vestigio del monasterio que allí existió. Se trata de un templo que, al igual que la cercana ermita de Iguácel, combina los estilos del románico lombardo y jaqués, lo que apunta a las diferentes épocas de su edificación. Guarda buenos capiteles y algunas inscripciones de sumo interés y es uno de los monasterios más importantes de la historia de Aragón.

Según la leyenda en este monasterio llegó a custodiarse entre el año 712 y el 1044 el Santo Grial en su camino desde Huesca hasta llegar a la catedral de Valencia en 1424.

A 2 kilómetros del valle de Hecho se encuentra Siresa, considerada la puerta a la Selva de Oza, un monumento de la naturaleza. Su monasterio, románico, es el templo aragonés de estas características más al norte, aunque hoy en día tan solo se conserva su iglesia. Albergó el cáliz entre los años 815 y 831. Ya que estáis en este entorno natural, os recomendamos un paseo por la zona.

Yebra se asienta en un llano del valle de Basa, bajo el macizo de Santa Orosia y junto al río que da nombre al valle, en un entorno natural que ofrece paisajes de gran belleza.

A esta pequeña localidad llegaban miles de personas del norte de España y del sur de Francia convencidos de estar poseídos por el maligno. En la iglesia buscaban la intercesión del cráneo de santa Orosia para exorcizar a los demonios y sanar de su locura. Como se ve, es todo un lugar de leyenda.

La población conserva en sus construcciones la arquitectura típica de montaña destacando las grandes chimeneas troncocónicas coronadas por los curiosos “espantabrujas”. Fue uno de los lugares que preservó el Santo Grial. Merece la pena visitar la iglesia del siglo XVI que alberga muestras góticas y renacentistas, así como el busto relicario de santa Orosia elaborado en plata repujada en el siglo XV.

En el pueblo nace un camino que asciende hacia el pico Oturia y conduce hacia la cueva de Santa Orosia, donde la tradición cuenta que se refugió el obispo de Huesca en el siglo VIII portando el Grial. Es un santuario incrustado en la roca a 1.285 m de altitud, al abrigo de una cascada que multiplica la magia del lugar. La cueva es el núcleo de una de las romerías más vistosas y de mayor tradición en Aragón. Va desde la iglesia de Yebra a la ermita de la santa, en un recorrido espectacular que enlaza ocho ermitas, cuatro de ellas rupestres.

Para seguir los pasos del Santo Grial en la capital oscense es imprescindible visitar el monasterio de San Pedro el Viejo, donde dice la tradición que se conservó durante algún tiempo.

San Pedro el Viejo es uno de los principales hitos monumentales de la provincia de Huesca. Está ubicado en un lugar sorprendente, ya que se halla en pleno centro de la ciudad, en el lugar que ocupaba el templo mozárabe que servía de culto a la comunidad cristiana durante los largos siglos de ocupación musulmana.

La iglesia tiene tres naves rematadas en una cabecera de tres ábsides escalonados de planta semicircular. Posiblemente, lo más valioso de la iglesia es el tímpano de la portada norte. Muestra un magnífico crismón trinitario sujeto por dos ángeles de gran belleza. Pero lo más destacado de San Pedro el Viejo es su magnífico claustro con capiteles románicos historiados y sus maravillosas portadas.

Otra visita imprescindible es la catedral gótica con su maravilloso retablo realizado por Damián Forment (el mismo escultor que hizo, por ejemplo, el de la basílica del Pilar) y su impresionante museo Diocesano. Adosado al conjunto catedralicio, el Salón del Tanto Monta luce en todo su esplendor tras la importante restauración de su artesonado mudéjar.

De allí al museo de Huesca, que se encuentra en un edificio extraordinario. Una parte es lo que se conserva del antiguo palacio de los Reyes de Aragón, con la sala de la campana (en la que cuentan que tuvo lugar el famoso episodio de la campana de Huesca) y la de doña Petronila.  El resto lo ocupa lo que fue la Antigua Universidad, la primera de Aragón, con su espectacular patio octogonal.

La Aljafería fue palacio de los reyes musulmanes, de los reyes cristianos de Aragón y de los Reyes Católicos, pero también sede de la Inquisición durante siglos y después cuartel. Todo eso lo ha convertido en el lugar más cargado de leyenda de la capital aragonesa.

Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO y actual sede de las Cortes de Aragón, la aljafería constituye una de las cimas del arte hispano-musulmán. y es, además, un auténtico crisol de culturas en el que podemos visitar tres palacios de épocas distintas. La esencia islámica del siglo XI se conserva en los arcos poli lobulados y mixtilíneos del Patio de Santa Isabel, en el Salón Dorado y, sobre todo, en el bellísimo Oratorio. Del siglo XIV es el interesante palacio mudéjar del rey Pedro IV el Ceremonioso. Por último, la herencia mudéjar se funde con los aportes renacentistas en el palacio de los Reyes Católicos de finales del siglo XV. Tras ascender por la escalera noble y atravesar las Salas de los Pasos Perdidos, un espectacular artesonado nos recibirá en el Salón del Trono, trasladándonos definitivamente a la fabulosa corte de Isabel y Fernando.

En las salas del palacio de Pedro IV es donde se cree que pudo estar ubicada la capilla donde se custodió el Santo Grial, junto con muchas otras reliquias que conservaba Martín I el Humano, antes de continuar su camino hacia la catedral de Valencia

Mapa detallado de la ruta

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